¿Está Vd. preparado para un Uber en su negocio?

23 junio, 2014
Odón Martí

Estoy seguro de que todos Vds. han oído hablar de Uber, sobre todo por la gran y perfectamente inútil manifestación organizada hace unos días por taxistas de varias ciudades de Europa, pidiendo a sus gobiernos respectivos la prohibición de una aplicación para teléfono móvil que busca cambiar el modelo de transporte urbano de pasajeros.

Uber es un proyecto nacido en San Francisco y que se está extendiendo por todo el mundo poniendo en contacto conductores privados con personas que buscan un transporte alternativo al taxi habitual en momentos específicos.

Se trata, por encima de todo, de una nueva demostración de como la tecnología esta produciendo procesos disruptivos en sectores de la economía fuertemente regulados y en régimen de monopolio, y que no están preparados para un cambio de esta magnitud. Y como vamos a oír con frecuencia esa palabra, es necesario saber que dice la Real Academia que define con claridad el adjetivo. disruptivo: que produce ruptura brusca.

Muchos de los taxistas, no todos, se quejan de competencia desleal y acusan a Uber de operar fuera de la legalidad.

Es posible que tengan razón en algunas de sus quejas, ya que pagan precios exageradamente altos por sus licencias y están sujetos a mil y una normas que tienen como único objetivo aumentar la recaudación de las administraciones locales. El suyo no es un trabajo fácil, más teniendo en cuenta que lo que antes era una inversión, la licencia, con un precio de recompra prácticamente garantizado, se está convirtiendo en una donación a fondo perdido tal como explica @JulioAlonsoen un magnífico artículo: “Uber: aprovechando activos ociosos“.

A partir de ahí se terminan los argumentos razonables. Bloquear ciudades y exigir mano dura no sólo no sirve para nada sino que demuestra un profundo desconocimiento de los tiempos en los que vivimos y en los que la tecnología elimina barreras artificiales y regulaciones absurdas. Los ciudadanos ya pueden escoger pagando precios más ajustados por mejores servicios, no sólo de transporte.

Y los sindicatos del taxi deberían analizar a fondo porqué Uber tiene tanto éxito para mejorar su oferta. Y en lugar de causar molestias a los ciudadanos, presionar a la administración para encontrar formulas imaginativas que hagan compatibles todas las opciones tal como se hizo en Nueva York.

Hasta aquí hablamos de transporte, pero ahora vamos a hacerlo de cualquiera de nosotros. Como oí decir hace tiempo a un famoso conferenciante, creo que era Nicholas Negroponte: “cualquier servicio o proceso que se pueda digitalizar, será digitalizado”. Eso quiere decir que una empresa de servicios, la que sea, puede ver su modelo de negocio alterado o incluso eliminado en un cortísimo lapso de tiempo por alguien que en cualquier lugar del mundo pueda tener una buena idea que agilice procesos, elimine eslabones de las cadenas y sea capaz de conectar de forma más fácil y eficiente productores y consumidores.

Por ello es pertinente la pregunta. ¿Está preparado para un Uber en su negocio? Si Vd. no produce y su labor es la de intermediación de cualquier tipo de servicio que pueda ser digitalizado y mejorado, esté preparado porqué la revolución puede llegar sin previo aviso. Tal vez ya existe, y está escondida en una de las tiendas de aplicaciones para teléfonos móviles esperando dar el salto a la fama.

Eso le puede suceder a cualquiera y en cualquier lugar, y las agencias de viaje son un ejemplo de cómo la tecnología ha destruido un modelo de negocio. Y lo mismo ocurre con los medios de comunicación. A mucha gente ya no le hace falta un intermediario, el medio, si el consumidor de información puede estar directamente en contacto con quien genera esa noticia. Los ejemplos son numerosos, pero estos son dos de los más visibles.

Y sin protección social ni jurídica. No espere ninguna ayuda porque está Vd. solo y en solitario deberá luchar porqué la revolución tecnológica es global y la ley es local. Las innovaciones han superado ampliamente los marcos legales y jurídicos de los países y jueces y legisladores no tienen ni idea de que leyes aplicar cuando las regulaciones de toda la vida saltan por los aires.

¿Que hacer en estos casos? Protestar, desde luego, no sirve para nada. El remedio está en la anticipación. Pensar cómo nosotros mismos haríamos un Uber en nuestro negocio mejorando sustancialmente la propuesta de valor, el servicio, la atención al cliente y una larga lista de procesos. ¿Cómo podríamos aprovechar la tecnología y los dispositivos móviles para destrozar nuestro propio modelo y hacerlo más fuerte?

Una vacuna introduce una mínima dosis de una enfermedad en nuestro cuerpo para que nuestro sistema defensivo se haga inmune ante una amenaza real. Posiblemente, tendremos que poner en un cierto riesgo nuestro negocio para ver como responde y ponerlo a salvo de amenazas mayores.

El reto es interesante.  Anticipar es descubrir debilidades. Observar desde una cierta distancia o con perspectiva es adivinar peligros donde ahora no se ven. Sólo así, intentando pensar como quien tiene un teléfono móvil en sus manos y quiere servicios más rápidos, económicos y eficientes, podrá estar a salvo de la revolución.

En caso contrario, está perdido.

Texto publicado en El Economista el 23 de junio de 2014

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